MARKETING DE CONTENIDOS: POR QUÉ DEBERÍAS ESTAR HACIÉNDOLO… ¡YA!

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Seguro que te ha ocurrido en más de una ocasión, estás tan tranquilo viendo una película, paseando por tu calle favorita o visitando una fantástica web y… ¡Zas! Esa molesta sensación que se experimenta cuando te das cuenta de que quieren “venderte la moto.” Un anuncio, un abordaje en plena calle… son formas de publicidad tradicional, que de alguna manera usurpan tu espacio y te generan, de primeras, cierta desconfianza ¿De verdad necesito esto o solo te interesa vendérmelo? Porque vender, motos o lo que sea, se basa en obtener un beneficio ofreciendo un producto o servicio que cubra una necesidad específica, pero como no todos vendemos pan, leche o huevos, esas necesidades menos básicas hay que crearlas.

Para esto está el marketing de contenidos, porque la información es una poderosísima herramienta. Pero ojo, el truco está en ser lo menos invasivo posible, hacer pensar a tu potencial cliente, dejarle con la mosca detrás de la oreja… Porque en el momento en el que advierta que tu único propósito es “colocarle” tu producto o servicio sentimos decirte, amigo o amiga, que lo has perdido, si no, piensa en cómo reaccionas tú, como consumidor, ante estas cosas…

Distribuir información de utilidad para los consumidores es un valor añadido, ese extra que va a hacer sentir a tu posible comprador  que necesita aquello que tú le ofreces, en su día a día. El contenido que difundas a través de canales tales como las RR.SS o el e-mail, con las newsletters, puede presentarse en diferentes formatos, como los vídeos cortos (recuerda que el audiovisual es el tipo de contenido más consumido por los usuarios de internet) los blogs, o vlogs (como hacen los YouTubers). ¿Tienes una ferretería? Entonces, es buena idea, por ejemplo, redactar un artículo para el blog de tu web, que puedas distribuir entre tus seguidores a través de Facebook o LinkedIn, en el que hables acerca de la importancia de trabajar con herramientas en buen estado para garantizar la seguridad y la calidad de la tarea realizada, aportando datos y estadísticas. También, por qué no, un vídeo corto en el que con unas cuantas frases y unas imágenes transmitas el mensaje que quieres hacer llegar a tus clientes.

Tu público objetivo va a encajar tu publicación como una información útil, y probablemente se planteará renovar aquellos artículos que utiliza cotidianamente y que quizá, no se conservan como el primer día… Y este es solo un ejemplo, que puede aplicarse a cualquier sector.

Valor añadido, ofrecer algo antes de intentar la transacción, siempre desde el rigor, es una fórmula de éxito que ya emplean millones de empresas en el mundo, ¿Subes o te quedas atrás?


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