POR QUÉ DEBERÍAS DEJAR LAS RRSS DE TU MARCA EN MANOS DE PROFESIONALES

POR QUÉ DEBERÍAS DEJAR LAS RRSS DE TU MARCA EN MANOS DE PROFESIONALES
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Quizás hayas pensado que si eres capaz de conseguir 50 likes en tus fotos de Instagram, puedes gestionar las cuentas oficiales de tu marca con éxito. Si ese es el caso, debes saber que no es lo mismo el uso personal que hacemos de las redes sociales al que le damos para mostrar nuestro negocio o idea al exterior. Hay varios factores que atender:

Lo primero que debes de saber es que las redes sociales requieren tiempo y dedicación, sobre todo si actúas en nombre de una empresa. Cada publicación debería servir para acercarte a tu audiencia, pero existe el riesgo de dañar tu reputación si no cuidas los pequeños detalles como la ortografía, o publicas lo primero que se te pasa por la cabeza. Debes pensar muy bien qué quieres comunicar y cómo lo vas a hacer.

Otro punto a tener en cuenta es que cada red social es un mundo que tiene sus propios códigos. Muchas veces el usuario poco experto tiende a publicar los mismos contenidos en sus distintas redes, ajeno al hecho de que no se comunica igual en todas ellas. Es una cuestión de lenguaje, de códigos y de audiencia: Nada tienen que ver el ‘foodie’ que sube fotos a su Instagram de la hamburguesería de moda, con el profesional que comparte sus experiencias laborales a través de LinkedIn. Ni relacionarte del mismo modo con un amigo de Facebook que con un seguidor de Twitter.

Tampoco puedes olvidar que las redes sociales nacieron con una intencionalidad colaborativa. Son un buen escaparate para mostrar qué haces y cómo lo haces, pero si realmente quieres ganar valor social, comparte contenidos ajenos, conversa, sé útil. No lo conviertas en un monólogo y tu imagen de marca mejorará.
Asimismo, debes manejar los tiempos de publicación. En algunas redes la actividad es mayor al mediodía, mientras que en otras las conversaciones llegan caída la tarde. También es importante conocer la frecuencia con la que puedes compartir contenidos sin llegar a convertirte en “spam”.

Y sobre todo, tienes que estudiar los comportamientos de tu audiencia (sus gustos, sus demandas, sus rutinas cibernéticas, etc.) y analizar cómo funcionan tus publicaciones (cuáles tienen mayor repercusión, dónde y cuándo obtienen mejor respuesta…). Existe un sinfín de herramientas para conseguir esos datos, pero de nada te servirán si no sabes interpretarlos.

Si a todo esto le sumamos la velocidad vertiginosa con la que avanza el mundo digital que hace imprescindible la constante formación, no es de extrañar que una vez leído esto te plantees si además de dedicarte a impulsar tu negocio, puedes encargarte de gestionar su comunicación social. Porque no es lo mismo subir una foto de tus vacaciones que probablemente guste a tus amigos más allegados, que dirigir toda una campaña de marketing digital.


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